El tiburón que vive más de 300 años aunque tiene el corazón enfermo: qué descubrieron los científicos


El tiburón de Groenlandia es considerado uno de los vertebrados más longevos del planeta y vuelve a desafiar lo que la biología creía saber sobre el envejecimiento y la supervivencia de los animales. Porque esta especie vive más de 300 años con el corazón enfermo.

Este tiburón puede superar los tres siglos de vida, a pesar de que estudios recientes detectaron en su organismo evidentes signos de enfermedades cardíacas congénitas que, en otro tipo de especies muy probablemente resultarían altamente problemáticas y alterarían su supervivencia.

De acuerdo a investigaciones recientes, se halló una extraordinaria capacidad de adaptación fisiológica en este animal. Lejos de representar un organismo “perfecto”, el tiburón de Groenlandia muestra que la longevidad extrema también puede coexistir con condiciones que, en otros contextos, se asociarían con deterioro. Su caso podría ofrecer pistas valiosas sobre resiliencia biológica, envejecimiento y mecanismos de supervivencia.

El análisis científico reveló que estos tiburones presentan fibrosis y otras alteraciones cardíacas asociadas normalmente a daño o envejecimiento del tejido.

Sin embargo, a diferencia de lo que sucede en muchos animales, esas condiciones no parecen impedirles sostener funciones vitales durante períodos extraordinariamente largos.

Esto sugiere que su organismo habría desarrollado formas particulares de tolerar o compensar ciertos deterioros estructurales.

En otras palabras, la capacidad que tiene el tiburón de Groenlandia no necesariamente evita el envejecimiento físico, pero sí parece convivir con él de una manera excepcional.

Su metabolismo extremadamente lento, las bajas temperaturas en las que habita y una fisiología singular aparecen como factores centrales para comprender esta resistencia.

El interés científico va mucho más allá de la curiosidad animal. Estudiar cómo este tiburón convive con alteraciones cardíacas sin colapsar podría aportar información sobre resistencia celular, envejecimiento progresivo y adaptación fisiológica.

No significa que posea una “cura” para enfermedades ni un secreto milagroso, pero sí ofrece un modelo natural para explorar cómo ciertos organismos gestionan daños a largo plazo. También refuerza una idea clave central sobre la longevidad que no siempre implica ausencia de enfermedad, sino capacidad para sostener funciones pese al deterioro.

Fuente: www.clarin.com

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